En Honduras, celebramos el Día del Padre bajo la figura de San José. Es fascinante notar que, en todos los Evangelios, no existe una sola palabra pronunciada por él; su presencia es puramente de acción. San José nos habla a través de su obediencia absoluta, su trabajo constante y la valentía de proteger al Niño Jesús frente a lo incierto. Su misión no fue el discurso, sino ser el refugio seguro donde la vida pudiera florecer.
Hoy, queremos hacer un paralelismo con esos padres que, al igual que José, habitan un silencio profundo y lleno de amor: los padres de hijos neurodivergentes.
Ser padre de un niño con una condición especial a menudo implica abrazar sacrificios que la sociedad no siempre nota. Son las preocupaciones a medianoche, la búsqueda incansable de especialistas y el aprendizaje de nuevos lenguajes para conectar con su hijo. Es una labor que ocurre «detrás de escena», sin buscar protagonismo, siendo el motor que impulsa cada pequeño gran logro.
A ti, papá, que cuidas, que esperas y que luchas sin necesidad de grandes discursos: gracias por tu elocuente silencio. Tu entrega es el reflejo más fiel de ese cuidado protector que hoy conmemoramos.
¡Feliz Día del Padre! Que tu fortaleza siga siendo el faro de tu familia.
